Las inyecciones para perder peso generan expectativas que oscilan entre la euforia y el escepticismo. Algunos pacientes esperan perder 30 kilos en tres meses; otros dudan de que un pinchazo semanal pueda cambiar algo. La realidad está entre ambos extremos, y lo que muestra la evidencia científica es una variabilidad notable entre fármacos, entre dosis y entre personas. Los datos de los ensayos clínicos permiten acotar esas expectativas con cifras concretas, pero también dejan claro que los factores individuales —adherencia, dieta, ejercicio, genética— marcan diferencias que ningún promedio estadístico puede capturar por completo. Repasamos a continuación las cifras reales de cada fármaco, los factores que influyen en la respuesta individual y lo que cabe esperar en cada fase del tratamiento.
Pérdida de peso por fármaco: datos de los ensayos clínicos
Semaglutida (Ozempic y Wegovy)
La semaglutida es el agonista GLP-1 con más datos publicados sobre pérdida de peso. En el programa de ensayos STEP, la dosis de 2,4 mg semanal (Wegovy) produjo una pérdida media del 15-17 % del peso corporal en 68 semanas. Para un paciente de 100 kg, eso equivale a 15-17 kg de media. Ozempic, que alcanza un máximo de 1 mg, se asocia con pérdidas del 10-12 % del peso corporal cuando se usa off-label para obesidad, según los datos del programa SUSTAIN y estudios observacionales posteriores.
La distribución de resultados no es simétrica. En el STEP 1, un 32 % de los pacientes tratados con semaglutida 2,4 mg perdió más del 20 % de su peso corporal, mientras que aproximadamente un 10 % no alcanzó el umbral del 5 % de pérdida. Esto significa que hay un grupo de “súper respondedores” que obtiene resultados excepcionales y un grupo minoritario para el que la semaglutida no es tan eficaz.
Tirzepatida (Mounjaro y Zepbound)
La tirzepatida es el doble agonista GIP/GLP-1 que ha establecido los récords de pérdida de peso entre los fármacos inyectables. En el ensayo SURMOUNT-1 (2022), la dosis más alta (15 mg semanal) produjo una pérdida media del 22,5 % del peso corporal en 72 semanas. Un paciente de 100 kg perdería de media 22,5 kg, una cifra que se acerca a los resultados de la cirugía bariátrica.
El 63 % de los pacientes con tirzepatida 15 mg perdió más del 20 % de su peso, y un 36 % superó el 25 %. Incluso con la dosis más baja (5 mg), la pérdida media alcanzó el 15 %, equiparando los resultados de la semaglutida 2,4 mg. Estos datos sitúan a la tirzepatida como la molécula más potente disponible en farmacias en 2026, con un perfil de eficacia que ha elevado las expectativas de lo que un tratamiento farmacológico puede conseguir sin pasar por el quirófano.
Liraglutida, dulaglutida y exenatida: las inyecciones con menos eficacia
No todos los GLP-1 producen el mismo grado de pérdida de peso. Las moléculas más antiguas ofrecen resultados más modestos, aunque pueden tener su lugar en el arsenal terapéutico para determinados perfiles de pacientes.
Saxenda (liraglutida 3 mg), aprobado para obesidad, produce una pérdida media del 8 % del peso corporal en 56 semanas según el programa SCALE. Para un paciente de 100 kg, eso son 8 kg, una cifra respetable pero significativamente inferior a la de semaglutida o tirzepatida.
Trulicity (dulaglutida) está aprobado para diabetes tipo 2, no para obesidad, y la pérdida de peso asociada oscila entre el 3 % y el 5 % del peso corporal. Exenatida (Byetta, Bydureon) muestra resultados similares o ligeramente inferiores a los de la dulaglutida, con una pérdida media del 2-4 %. Estas moléculas siguen siendo valiosas para el control glucémico, pero su efecto sobre el peso es secundario y limitado.
| Fármaco | Dosis máxima | Pérdida de peso media | Frecuencia | Indicación aprobada |
| Tirzepatida (Mounjaro) | 15 mg/semana | 20-22,5 % | Semanal | Diabetes tipo 2 |
| Semaglutida (Wegovy) | 2,4 mg/semana | 15-17 % | Semanal | Obesidad |
| Semaglutida (Ozempic) | 1 mg/semana | 10-12 % | Semanal | Diabetes tipo 2 |
| Liraglutida (Saxenda) | 3 mg/día | 7-8 % | Diaria | Obesidad |
| Dulaglutida (Trulicity) | 4,5 mg/semana | 3-5 % | Semanal | Diabetes tipo 2 |
| Exenatida (Bydureon) | 2 mg/semana | 2-4 % | Semanal | Diabetes tipo 2 |
Factores individuales que determinan cuánto peso se pierde con GLP-1
Los promedios de los ensayos clínicos son útiles como referencia, pero la experiencia individual puede diferir sustancialmente. Varios factores modulan la respuesta al tratamiento.
El peso de partida influye directamente en la cifra absoluta de kilos perdidos. Un paciente de 130 kg que pierde un 15 % perderá 19,5 kg, mientras que uno de 85 kg con el mismo porcentaje perderá 12,8 kg. El porcentaje es el mismo, pero la percepción y el impacto funcional son muy diferentes.
Retatrutida: la molécula en fase III que promete superar a todas las anteriores
Aunque todavía no está disponible en farmacias, la retatrutida merece mención porque podría redefinir las expectativas de pérdida de peso con inyectables. Se trata de un triple agonista (GIP/GLP-1/glucagón) desarrollado por Eli Lilly que en el ensayo de fase II publicado en 2023 mostró una pérdida media del 24 % del peso corporal con la dosis más alta en solo 48 semanas. Un 26 % de los participantes perdió más del 30 % de su peso, un resultado que supera incluso a la mayoría de las cirugías bariátricas.
Los ensayos de fase III están en curso en 2026, y si los resultados confirman los de fase II, la retatrutida podría llegar al mercado europeo entre 2027 y 2028. Su mecanismo triple —que añade la acción del glucagón a los efectos del GIP y el GLP-1— parece potenciar la termogénesis y la oxidación de grasas más allá de lo que consiguen los dobles o simples agonistas.
Ritmo de la pérdida de peso: qué esperar mes a mes
La pérdida de peso con GLP-1 no es lineal. Sigue un patrón predecible con tres fases diferenciadas que conviene conocer para evitar frustración en los momentos más lentos y para saber interpretar correctamente lo que la báscula muestra en cada etapa del tratamiento.
Durante el escalado de dosis (primeras 8-16 semanas), la pérdida suele ser modesta: 0,5-1 kg semanal de media. Muchos pacientes notan más reducción del apetito que cambios visibles en la báscula durante esta fase. Una vez alcanzada la dosis de mantenimiento, el ritmo se acelera: entre el tercer y el sexto mes suele producirse la pérdida más rápida, con caídas de 1-1,5 kg semanales.
A partir del sexto o séptimo mes, la curva se aplana. La pérdida se ralentiza hasta estabilizarse entre el décimo y el decimoquinto mes. Esta meseta no significa que el fármaco haya dejado de funcionar: el cuerpo ha alcanzado un nuevo equilibrio energético con la dosis actual, y mantener ese peso ya constituye un resultado terapéutico positivo. Forzar la pérdida más allá de este punto sin indicación médica puede resultar contraproducente, aumentando la pérdida muscular sin beneficios adicionales para la salud metabólica o cardiovascular del paciente. Aprender a reconocer la meseta como un logro —no como un fracaso— es parte del proceso de gestionar las expectativas con realismo y madurez.