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Nuevos medicamentos GLP-1 en desarrollo: lo que viene en 2025-2026

El panorama de los medicamentos para adelgazar basados en agonistas GLP-1 está en plena expansión. Mientras la semaglutida y la…
Guía de Medicamentos

El panorama de los medicamentos para adelgazar basados en agonistas GLP-1 está en plena expansión. Mientras la semaglutida y la tirzepatida dominan el mercado actual, al menos una docena de moléculas nuevas avanzan por los distintos estadios de los ensayos clínicos con promesas de mayor eficacia, administración más cómoda o menor coste. El pipeline farmacéutico de 2025-2026 incluye triple agonistas, pastillas GLP-1 de nueva generación, combinaciones con péptidos antimiostatina y moléculas completamente nuevas como la amycretina. Este artículo repasa las moléculas más avanzadas, sus mecanismos de acción y los plazos realistas de llegada al mercado.

Orforglipron: la revolución de la pastilla GLP-1

El orforglipron de Eli Lilly es probablemente la molécula más esperada del pipeline actual. A diferencia de Rybelsus (semaglutida oral), el orforglipron es una molécula pequeña no peptídica que se absorbe por vía oral sin necesidad de potenciadores de absorción, no requiere ayuno para su toma y es estable a temperatura ambiente.

Los resultados de fase 2 mostraron una pérdida de peso del 14,7 % a las 36 semanas con la dosis de 45 mg, una cifra que se aproxima a la de Wegovy inyectable. Los ensayos de fase 3 del programa ACHIEVE están en marcha, y los primeros resultados pivotales podrían conocerse entre finales de 2025 y mediados de 2026. Si todo avanza según lo previsto, la aprobación regulatoria podría llegar entre 2027 y 2028, con disponibilidad en Europa entre 2028 y 2029.

El potencial del orforglipron va más allá de la eficacia clínica. Al ser una molécula pequeña de síntesis química, su coste de producción es significativamente inferior al de los péptidos inyectables, lo que podría traducirse en precios más accesibles y en una democratización del acceso a los tratamientos GLP-1 para la obesidad. Además, no necesita refrigeración ni cadena de frío, lo que simplifica drásticamente la logística de distribución y almacenamiento. Para los pacientes, esto significa poder guardar el medicamento a temperatura ambiente sin preocupaciones y viajar sin necesidad de bolsas isotérmicas ni planificación especial.

Retatrutida: el triple agonista GLP-1/GIP/glucagón

La retatrutida, también de Eli Lilly, representa la siguiente frontera del multiagonismo. Al activar tres receptores (GLP-1, GIP y glucagón), la retatrutida produjo en su ensayo de fase 2 la mayor pérdida de peso jamás registrada con un fármaco: un 24,2 % a las 48 semanas con la dosis de 12 mg, sin que la curva mostrara signos de meseta.

El componente de glucagón distingue a la retatrutida de la tirzepatida y aporta efectos adicionales: aumento del gasto energético basal mediante termogénesis, movilización de grasas hepáticas y una señal de saciedad complementaria. Los ensayos de fase 3 (programa TRIUMPH) están en marcha y los resultados se esperan entre 2026 y 2027.

Survodutida: el doble agonista GLP-1/glucagón de Boehringer Ingelheim

La survodutida (código BI 456906) es un agonista dual de los receptores de GLP-1 y glucagón desarrollado por Boehringer Ingelheim y Zealand Pharma. A diferencia de la tirzepatida (GLP-1/GIP), la survodutida sustituye el componente GIP por glucagón, lo que le confiere un perfil farmacológico distinto con un énfasis mayor en el gasto energético y la movilización de grasas hepáticas.

Los resultados de fase 2 en personas con obesidad mostraron pérdidas de peso de hasta el 18,7 % a las 46 semanas, y los datos en pacientes con esteatohepatitis no alcohólica (NASH) fueron particularmente prometedores, con mejoras histológicas significativas en la fibrosis y la inflamación hepática. Boehringer Ingelheim ha iniciado los ensayos de fase 3 y la survodutida podría posicionarse como un tratamiento especialmente valioso para pacientes con obesidad y enfermedad hepática grasa avanzada, una comorbilidad que afecta a más del 30 % de las personas con obesidad y para la cual las opciones farmacológicas aprobadas son todavía muy limitadas. La combinación GLP-1/glucagón de la survodutida ataca el hígado graso desde dos ángulos: la pérdida de peso general (GLP-1) y la movilización directa de la grasa hepática (glucagón), lo que la convierte en una de las moléculas más interesantes del pipeline para esta indicación específica.

Amycretina: la combinación amilina-GLP-1 de Novo Nordisk

La amycretina es una molécula de Novo Nordisk que combina en un solo péptido la actividad del GLP-1 con la de la amilina, una hormona pancreática que actúa sobre los centros de saciedad del cerebro por una vía diferente a la del GLP-1. Esta combinación busca una supresión del apetito más intensa que la conseguida con el agonismo puro de GLP-1.

Los resultados preliminares de fase 1/2, presentados en 2024, mostraron pérdidas de peso del 13,1 % en solo 12 semanas de tratamiento con la formulación subcutánea, una velocidad de pérdida de peso sin precedentes que sugiere una eficacia final potencialmente superior a la de la semaglutida. Novo Nordisk también está desarrollando una formulación oral de amycretina, cuyos datos preliminares mostraron una pérdida del 10,4 % en 12 semanas.

  • La amycretina se encuentra en una fase más temprana de desarrollo que el orforglipron y la retatrutida, con ensayos de fase 2 completos previstos para 2026 y fase 3 que probablemente no comenzará hasta 2027.
  • La vía de la amilina es complementaria a la del GLP-1 porque actúa sobre el área postrema del tronco encefálico, un centro de control del apetito distinto del hipotálamo donde actúa predominantemente el GLP-1.
  • Si los ensayos confirman la velocidad y magnitud de pérdida de peso observada en los datos preliminares, la amycretina podría convertirse en el agonista GLP-1 más eficaz del mercado.
  • Combinaciones con antimiostatina: proteger el músculo mientras se pierde grasa

    Uno de los problemas reconocidos de todos los fármacos para la obesidad actuales es la pérdida de masa muscular que acompaña a la pérdida de grasa. Entre el 25 y el 40 % del peso perdido con semaglutida o tirzepatida corresponde a masa magra, lo que puede afectar a la fuerza, la movilidad y el metabolismo basal a largo plazo.

    Varias compañías están desarrollando anticuerpos antimiostatina (la miostatina es una proteína que inhibe el crecimiento muscular) para combinarlos con agonistas GLP-1. Eli Lilly tiene en desarrollo el bimagrumab, un anticuerpo que bloquea los receptores de activina tipo II y que en un ensayo preliminar combinado con semaglutida mostró que los pacientes perdían predominantemente grasa mientras preservaban o incluso ganaban masa muscular. Regeneron y Scholar Rock también tienen programas en fases tempranas con enfoques similares.

    Estas combinaciones no estarán disponibles antes de 2028-2029 en el mejor de los casos, pero representan el siguiente paso lógico en la evolución del tratamiento farmacológico de la obesidad: pasar de simplemente reducir el peso a optimizar la composición corporal, asegurando que la pérdida sea predominantemente de grasa y que la masa muscular se preserve para mantener la funcionalidad y el metabolismo saludables.

    Otras moléculas en fases más tempranas de desarrollo incluyen el pemvidutida (agonista dual GLP-1/glucagón de Altimmune), el ecnoglutida (agonista GLP-1 biespecífico con selectividad diferencial de Novo Nordisk) y múltiples agonistas triples en fase preclínica de diversas compañías farmacéuticas y biotecnológicas. La competencia entre fabricantes se intensificará en los próximos años, lo que favorecerá la innovación y previsiblemente ejercerá presión a la baja sobre los precios.

    El panorama de los medicamentos para adelgazar en 2026 es más rico y prometedor que en cualquier momento de la historia de la farmacología. Los próximos tres a cinco años verán la llegada de moléculas que ofrecerán más opciones a pacientes y médicos, con mecanismos de acción diversos, vías de administración variadas y, previsiblemente, una presión competitiva que podría reducir los precios y ampliar el acceso a estos tratamientos transformadores. Para los pacientes que buscan opciones farmacológicas hoy, la semaglutida y la tirzepatida siguen siendo las referencias indiscutibles, con datos de eficacia y seguridad respaldados por ensayos de fase 3 y por años de experiencia clínica real. Los fármacos en desarrollo son promesas basadas en datos preliminares, y las promesas farmacéuticas no siempre se cumplen: la historia de la medicina incluye numerosos ejemplos de moléculas brillantes en fase 2 que no superaron la fase 3 o que revelaron problemas de seguridad inesperados al evaluarse a mayor escala. La actitud más prudente es mantenerse informado sobre los avances del pipeline sin postergar el tratamiento actual a la espera de fármacos que pueden tardar años en llegar al mercado.

    Redacción